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lunes, 25 de noviembre de 2013

La copla de Bunbury

HACE 24 MESES Enrique Bunbury, que salía de Héroes del Silencio y presentaba Radical Sonora vestido de tecno-spaceboy, se pronunciaba de este modo: "Me gustaría que la gente entendiera que soy un tipo inquieto, que mi interés es el movimiento, que no quiero estancarme en la estructura del rock normal". Pequeño, su segundo disco, prueba que el zaragozano, que acaba de cumplir 32 años, iba en serio: tango y ranchera, efluvios flamencos y ritmos de bulería, derbukas morunos y barroquismos orquestales, trompetas y violines, melodías mediterráneas y guiños cabareteros a Tom Waits, Nick Cave, Kurt Weill, Goran Bregovic y…
Tentaciones. Nada que ver con tu disco anterior: aquel era, por cierto, un disco de tecno-rock en una época en la que se estaba haciendo tecno-rock. Enrique Bunbury. Yo ahora veo Radical Sonora como un disco en el cual, en el fondo, había una preocupación sobre qué iban a pensar los demás. Existía esa necesidad vital de gritarle a muchos periodistas, "oye, no sólo soy el cantante de Héroes, el que hace este tipo de música". En éste no quiero demostrar nada a nadie; sólo hacer la música que me apetece. Me he dado cuenta de que no es positivo el querer hacer creer a los demás que eres algo. Creo que las cosas hay que hacerlas porque te salen. Hoy, además he leído una frase que me ha parecido muy buena. Mira… [extrae un diario local de un bolso y lee] Dice: "Nunca des explicaciones. Tus amigos no las necesitan y tus enemigos tampoco van a creerte de todos modos".
T. ¿Quién la firma? E. B. Anónimo.
UNA CRISIS PERSONAL
Enrique quiere explicarse, puesto que desea ser comprendido: "Desde muchos aspectos de la prensa, la gente ve mal que un músico se interese por lo que está ocurriendo en su momento. Yo creo que es positivo, lo que no es positivo es que esté siempre haciendo la música del momento. Radical Sonora era un disco deliberadamente temporal. Mi error fue que la balanza no me quedó equilibrada: yo quería hacer un cóctel con música mediterránea y magrebí, la electrónica y el rock, y creo que la balanza me quedó inclinada hacia el tecno-rock. No es el disco que debía haber hecho. Pero tampoco pienso que lo más importante en el mundo de la música sea ser el primero: lo que es importante es hacer buenas canciones. ¿Por qué alguien le va a reprochar a Neil Young que hiciera un disco como Trans? ¿Por qué va a hacer Joe Jackson siempre el mismo disco de new wave? ¿Por qué Elvis Costello no va a hacer un disco con el Brodski Quartet o con Burt Bacharach? Yo no le veo nada malo a nada". Y cuenta: "Durante el proceso de este disco he pasado por una crisis personal muy fuerte, durante la cual me planteé muy en serio lo de volver a hacer un disco en mi vida. El encontrarme de pronto con estas canciones y con esta forma de expresarme como soy, sin temor a la aceptación, fue para mí una especie de salvación. El poder investigar tranquilamente dentro de mis influencias españolas o mediterráneas y poder profundizar también en sentimientos de los que me puedo llegar a sentir avergonzado, más que nada, por mostrarlos en público. Si no lo hacía ahora no lo iba a hacer nunca. Pequeño es un disco redentor para mí. Me ha reconciliado con el mundo de la música".
T. ¿Pero qué te pasó? 
E. B. Era más que nada un miedo personal. Pensaba que el público o incluso la prensa no me iban a aceptar de una manera que dependía de mi pasado. Quiero hacer otras cosas. Y tenía claro que si no me dejaba el público o la industria hacerlas, pues me dedicaba a la carpintería y me quedaba tan ancho. He llegado a la determinación de que voy a hacer los discos que siento. Si tengo público, de puta madre, y si no, supongo que la compañía será la primera que me diga: déjalo. Mientras pueda voy a hacer los discos que quiero. Si no hay un sentimiento de decir "esto es lo que creo que debo transmitir", no tiene sentido hacer nada. No quiero que esto parezca prepotente, pero creo que debe ser el motor de todo disco, de todo libro, de todo cuadro, de toda película…
T. Algo que hayas descubierto recientemente. 
E. B. La copla. Ha sido un descubrimiento doloroso, porque creo que existe en la memoria colectiva de mi generación el sentimiento de que la copla es algo franquista, una música que no nos representa. Yo creo que es un poco nuestro tango. Ha habido una época, de finales de los cuarenta a principios de los cincuenta, en la que los arreglos de la copla eran fantásticos, y las letras, picarescas y metafóricas, se podían comparar al tango argentino. Ha sido la forma de liberar una frustración de un pueblo a través de una música. Y hay grandes canciones. Es una pena que la juventud no reflexione sobre su esencia. A mí me ha costado llegar hasta la copla, admitirla y contemplar su grandeza.
Quien quiera podrá opinar que hay impostura en la súbita adoración de Bunbury por Concha Piquer y Carlos Gardel. Pero habrá de admitir que el zaragozano está dispuesto a llevar sus nuevas pasiones hasta las últimas consecuencias. Su interpretación de Con el alma en los labios aparece en un disco colectivo de homenaje a la copla —Ta tuaje, a la venta el próximo 11 de octubre— entre las de Antonio Vega, Calamaro, Javier Álvarez, Sabina o Antonio Carmona entre otros. ¿Y si el disco hubiera sido de tangos? "Hubiera grabado Confesión. O cualquier otro de Discépolo, uno de mis favoritos".
EL OASIS, ‘VEDETTES’ Y COLOSOS
T. ¿Te animas a hacer una valoración de los trabajos de tus ex compañeros?E. B. El disco de Pedro [Andreu, batería], el de Pura Vida,me parece que tiene buenas canciones, pero creo que es demasiado estándar. Joaquín [Cardiel, bajo] ha hecho la música para La carta del indio salvaje. Creo que es muy bonita, pero claro, es una música que acompaña un texto, y sólo tiene sentido con ese texto. Y no es un disco en sí mismo, creo que dura 10 o 12 minutos. De Juan [Valdivia, guitarra] lo que he oído son maquetas y hay canciones muy bonitas. Pero no sé a donde va ni cómo saldrá al final. Bogusflow [el grupo que ha montado el quinto Héroe, el guitarrista mexicano Alan Boguslavsky] me gusta mucho. El suyo es un gran disco, aunque para mí tiene un problema: que cantan en inglés. Pero me parece que hay sentimiento y que los músicos son fantásticos. Tanto, que tocan conmigo.
Ahí están todos: guitarra, bajo, batería, percusión, teclados, violín, trombón, saxo, trompeta y cantante, entrando a los ensayos. El local es un antiguo cabaré llamado El Oasis, en Zaragoza, pero que con la imaginación justa te sitúa en un Berlín de preguerra, con gruesos telones de terciopelo, oficiales con insignia y largo abrigo de cuero, chicas con plumas y liguero. Una inscripción en la puerta indica que el lugar abrió en 1909 y que en su día programó "vedettes de ensueño", "colosos de la gracia", "ases de la hilaridad", "parodistas musicales" y otras atracciones fenomenales.
T. ¿Qué va a tener de cabaré tu gira de presentación, que has llamado Pequeño Cabaret Ambulante?E. B. Me pillas preparándola, todavía no está demasiado claro. Además, yo nunca he estado con tantos músicos en el escenario. Pero el sentido más claro de cabaré que quiero darle es el de que ahí van a aparecer ciertas músicas aglomeradas, igual que se podría escuchar en un cabaré de Berlín o de Zaragoza. Siempre he tenido claro que para mí salir de gira no significa decir "venga, a ver cuáles son mis grandes éxitos" y pimpampum. Tiene que resultar una revisión de tu material nueva y diferente a la anterior. Voy a intentar encontrar el equilibrio entre una propuesta musical apoyada visualmente, y no al revés. No pretendo llegar a la Orquesta Mondragón.
T. Es la primera vez que te enfrentas a la autoproducción en un disco. ¿Qué te llevó a dirigir precisamente una grabación tan compleja, tan llena de instrumentación como Pequeño? E. B. Sí, tiene de todo, todo lo que se me ocurría. Pero es que éste no era un disco que exigiera un sonido innovador, una producción exquisita a nivel de conocimientos técnicos de una mesa, de efectos o modernidades. Todo lo contrario, yo creo que lo que había que hacer es que tocaran mucho los músicos y trabajar mucho los arreglos. Y ésa era una labor que yo estaba haciendo en el local de ensayo con mi banda. Lo tenía todo en mi cabeza. Y pensaba: si ahora tengo todo este material y me voy a un estudio y viene un productor, va a querer tocar todo lo que he estado pensando. Pensaba: un anglosajón se va a perder en el camino. Y un productor español lo va a querer hacer excesivamente brillante. Va a querer que esto suene de la hostia y yo no quiero que suene así: yo quiero que suene pequeñito, honesto, sincero, muy de una habitación, que nada suene por encima de plano. Yo quería algo oscuro, perdido. Pensaba más en Nick Cave que en Rosario. Este disco tiene que sonar bien en un radiocasete. Que la sutileza de la mezcla de estilos se hiciera con suavidad, como en una balsa de aceite.
UN DISCO PARA LAS MADRES
T. Hablando de variedad, ¿no has forzado al mostrar tantas influencias? E. B. Yo creo que las influencias no son buscadas, sino aceptadas. Si salía algo lo aceptaba tranquilamente. Lo que no quería era llegar a mimetismos: eso me horroriza, sobre todo porque lo veo mucho en muchos grupos, y porque también en algún momento me ha parecido que yo también he podido rozar eso. Y creo que eso es lo más imperdonable que puede existir en un músico o en cualquier tipo que haga algo creativo. Suenas indie, vale, eres indie, vale, lo has conseguido. Pero no eres personal. Cierta originalidad no quiere decir que cantes en arameo o hagan las bases extrañas tipo Autechre. Creo que detrás de que la gente cante en inglés hay un miedo a mostrar algo sincero y honesto. Se sienten avergonzados de que no tienen nada que decir o de lo que tienen que decir, una de las dos. Obviamente, hay excepciones. Manta Ray, por ejemplo.
T. ¿Por qué no aparecen las letras de tus canciones en el libreto del disco?E. B. Por mi falta de interés en dar explicaciones, en que todo quedara muy claro. He querido dar muy pocas pistas. En el disco no hay prácticamente datos, está claro por sí solo si lo escuchas entero. No estoy escondiendo nada, es un disco muy sencillo, muy desnudo, muy simple; no tiene simbolismos o metáforas. Las letras son las más sencillas que he escrito nunca. Es la primera vez en mi vida que tengo antes la música que las letras.
"Te voy a dar un titular", bromea Bunbury. "La frase del año: ‘Este disco lo he hecho para mis padres’. Después de muchos años haciendo discos que dicen Contracorriente, Servidor de nadie, Avalancha... me apetecía hacer un disco que lo pudiera poner mi madre entero y que le gustara. Éste es, para mí, un disco para madres. Y para secretarias. A mí me encantaría, como a Jesulín de Ubrique, hacer conciertos para mujeres". Más serio es este otro asunto: para el primer vídeoclip, Bunbury contrató los servicios de Julio Medem. Pero todo parece indicar que el fruto de la alianza no llegará a verse: "Es una pena, porque yo aprecio muchísimo a Julio como cineasta y como persona, y yo sé que él ha salido dolido de esto como yo. Es un terreno pantanoso: hubiera querido que el vídeo fuera del gusto de todos, pero no ha sido así". Desdramatizando, Bunbury habla de sus ídolos —él critica a los artistas que siembran sus declaraciones de citas a los artistas adorados, pero pronto enrojece al recordar que en la suya figura una docena— y admite su mitomanía radical. "En la gira del 90 entré al camerino de Bowie y le robé un kiwi. Ahí tienes otro titular: ‘Bunbury roba kiwi a Bowie’. Bono me pidió perdón una vez que se chocó conmigo. También conocí a Leonard Cohen. Y a Robert Plant. En un festival estábamos tocando un trozo de una canción de Led Zeppelin y él estaba ahí, a la izquierda, mirándome. Una vergüenza espantosa".
T. Desde la ruptura de Héroes, ¿ha habido voluntad de juntar a la banda? E. B. No, en ningún momento. No existimos como banda, pero existimos como personas. Cada uno tiene su vida actualmente, y Dios sabe qué es lo que nos va a deparar el futuro. No veo muchas razones por las que nos podamos juntar en el futuro, pero sí veo algunas. La razón más bonita sería que musicalmente nos juntáramos y descubriéramos que tenemos algo que decir, cosa que actualmente no ocurre.
T. ¿Por qué crees que fuisteis tan criticados? E. B. Creo que en ese rechazo hubo mucha pose. Durante un tiempo fue muy cool meterse con Héroes. O con Bunbury. Lo que pasa es que quedó ese poso, me da la impresión. Con el tiempo me parece injusto, porque no creo que fuésemos tan malos como ciertos críticos querían decir, ni tan buenos como los fans se creían.
Bunbury menciona un libro de psicología que habla del lado oscuro de las personas, y de la aceptación de éste. "Hay cosas de las que nos avergonzamos porque nos parecen inaceptables", cuenta, "que nos torturan a lo largo de nuestra vida hasta cuando las aceptamos, y ahí es cuando más fácilmente nos podemos desprender de ellas".
T. Y tú, ¿cuál es el último tabú que rompiste? E. B. Yo creo que el rock and roll. Pensaba que siempre iba a ser eso, un tipo del rock; que no tenía otra opción y que tenía que aceptar. Pero lo he roto. Con este disco, además.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Enrique Bunbury: “Sigo siendo el mismo”

Sin prisas y con todas las ganas de hablar de su nuevo disco Palosanto, el ex Héroes del Silencio se puso en el banquillo de METRO. 
Alista una gira para el 2014
En los 15 temas de Palosanto, tu nuevo disco solista, hay contrastes y experimentos que van de lo muy tecnológico a lo orgánico, ¿eso fue intencional o brotó de manera natural?
He intentado hacer un álbum homogéneo en términos de producción, aunque cada canción sea un mundo en sí misma. A través de la instrumentación, de los trucos de ingeniería, quise unificar el sonido. En ningún momento el disco se convierte en orgánico totalmente, aunque sí hay dos partes bien diferenciadas: un lado más marciano y una parte más humana.
¿Por qué decides jugar con esos dos sonidos?
Quise marcar un poco la diferencia entre la parte observacional y algo distante, y la introspectiva y espiritual, en la que me involucro de forma profunda. La primera es social; la segunda, individual. La primera es como si un extraterrestre nos observara y pasara por diferentes estados de ánimo, al ver unos seres tan capaces, haciendo tan poco y siendo tan esclavos. Pasa del entusiasmo a la ironía, al ver cómo tendemos a caer en nuestras propias trampas y nos convertimos en guardianes de la corrección y del discurso dominante. En la segunda, ya aparezco de forma más clara, dando mi opinión, viendo en un núcleo más pequeño como la familia, la única posibilidad de realizar un verdadero cambio. Al final del disco, la conclusión es que debemos usar nuestra propia responsabilidad individual y espiritual para reconectarnos.
Plano Secuencia, Casualidades y Todo, las últimas tres canciones del disco, en lo personal, resultaron como un oasis musical. ¿Qué alivio sintió el corazón de Enrique Bunbury?
Es la conclusión de todo que, en cierto modo, alivia el corazón. Es el final positivo y esperanzador. Encierra lo más cercano a mi filosofía personal, mi visión de lo universal y lo particular.
Hay una diferencia notable en el sonido, más maduro, libre y sin límites, ¿sientes que es un disco más universal?
Es mi disco más cercano en el que he evitado las influencias externas y he intentado ser y sonar como yo mismo, sin importarme lo que hacen los demás músicos, ni las tendencias del momento, ni las raíces del pasado.
¿Qué significa Despertar para ti?
No importa lo que signifique para mí. Lo que importa es que signifique algo para alguien más.
Este es tu disco número 14, ¿hubo algún ritual o proceso especial al hacerlo?
Es mi disco más hermoso. Normalmente viajo para grabar mis discos. En esta ocasión, grabé al lado de mi casa. Iba caminando al estudio y volvía a cenar a mi casa. Ha sido muy importante tener a mi familia cerca para tener los pies firmes sobre la tierra, en un momento tan conflictivo como el parto creativo.
Eres un músico en constante transición. ¿Qué mantiene viva esa evolución y ganas de querer más?
La evolución no se busca. Cambiamos de células diariamente, no es algo en lo que tengamos que pensar. Soy el mismo chico que empezó hace tantos años grabando junto a Héroes del Silencio, pero en una versión nueva. No es cuestión de comparar. Todos mis discos pertenecen al mismo cuadro. Si te acercas demasiado, ves solamente un fragmento. Si tomas perspectiva, ves el cuadro completo.
Si el álbum Palosanto fuera una película, ¿cuál sería el centro de la historia? El cambio.
¿Qué hay en la lista de pendientes de Bunbury?
Muchas cosas. He alcanzado el primer tercio de mi vida. Tengo mucho tiempo por delante para hacer discos y otras cosas importantes que también quiero desarrollar.
¿Qué no estás dispuesto a hacer en nombre de la música?
No estoy dispuesto a ser incoherente conmigo mismo. Y sé que hay quienes me consideran incoherente por los diferentes géneros o estilos que he interpretado en mis discos.
¿Qué raíces siguen intactas en ti?
Sigo siendo el mismo. Solo he cambiado de forma de pensar, de ropa, de vivienda, de país, de componer de vivir… son pequeños cambios. Lo sustancial no ha cambiado en nada.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Enrique Bunbury en Rolling Stone

Enrique Bunbury, el cantante ‘definitivo’ del rock español cierra ciclo, y no sólo musical. antes de cruzar el charco habla con ‘rs’ de las voces que admira, su relación con la prensa y la industria, su viaje infinito y… de las cuatro patas de su mesa.

Enrique Ortiz de Landázuri (Zaragoza, 1967), alias Bunbury, disfruta de un vino blanco y una tapa de aceitunas en el bar de un hotel de la Gran Vía madrileña. A pesar de que, tras más de un año en la carretera, acaba de terminar la gira correspondiente a su anterior disco –coronada hace apenas un par de meses ante 80.000 personas en México D.F.–, esta tarde ya se estrena el videoclip de Frente a frente, el primer single de Las consecuencias, su sexto trabajo de estudio. Bunbury está “con ganas de más”, y no sólo en lo que respecta a su nuevo disco; en su cabeza, ya entran planes a mayor plazo. Y eso que en medio le espera una mudanza transatlántica a Los Ángeles.

Te hemos elegido para encabezar un número especial con las mejores voces de la música española. Para ti, ¿cuál es la mejor?
La que más me ha marcado es la de Santiago Auserón [ver pág. 75]. Carlos Tarque es uno de los mejores, sin duda alguna. Pero en cada uno encuentras diferentes matices. Tarque o Miguel Ríos tienen un dominio indudable, pero también voces en teoría menos técnicas tienen algo maravilloso y muy emocional. Me parece que Quique González está cantando maravillosamente en sus dos últimos discos, y yo lo nombraría. Loquillo es muy importante. De alguna manera, el Loco ha definido la actitud del cantante de rock. Y Jaime Urrutia, con una personalidad muy especial, ha hecho un rock español que no puede ser posible en ningún otro lugar del mundo. Jaime es español, joder. Se me llena la boca de patria hablando de Jaime.

¿Te atreverías a calificar tu voz?
A mí me gustaría pensar que tengo una voz que llora, eso sería lo mejor que me podrían decir. Es lo que yo pretendo.

¿Es lo que has pretendido siempre?
Bueno, la voz va evolucionando porque las cuerdas vocales se van adaptando a la edad que tienes y, por lo general, excepto los que se maltratan excesivamente, la mayoría de los cantantes cantamos mejor con los años. Incluso Tony Bennett.

Pero Tony Bennett siempre fue mayor.
Sí, parece que nació canoso ya. Pero en los últimos años estaba cantando mejor que nunca, y eso que era uno de los mejores.

Como pasó con Johnny Cash.
Los últimos discos de Johnny Cash. Quién puede no rendirse ante esa voz. Pero también Kris Kristofferson, que es más compositor, está cantando ahora con una sinceridad y una honestidad… Y el mismo Santiago Auserón. Si oyes las demos de lo que está preparando para su próximo disco, ves que es tan bueno, tan bueno, que dan ganas de retirarse.

¿Reconoces tu influencia en algún grupo o cantante nuevo?
Quedaría muy mal que lo dijera yo, pero sí lo veo en unos cuantos. Pero eso lo tenéis que decir vosotros. Yo prefiero vivir en la modestia. 

Resulta muy difícil rastrear la influencia que hayan podido tener tanto Héroes como tú en solitario.
Creo que es más difícil encontrar la influencia de Héroes, porque no ha habido ningún grupo de los imitadores o seguidores de Héroes que haya funcionado. Pero sí distingo muy claramente la de mi etapa solista, hablando de la voz. Pero no es justo que yo hable de esto.

¿Cuál ha sido el peor momento de tu voz?
Cualquier tiempo pasado siempre fue peor. Pienso que los discos en los que mejor he cantado son Hellville de Luxe y Las consecuencias, con una diferencia abismal. Y todo lo que eches para atrás me parece mucho peor.

Hablo de una situación en concreto. Por ejemplo, aquel concierto con el Freak Show en Barcelona…
¡El pico de Dylan! Casi todos los cantantes saben que hay inyecciones que te salvan un concierto. Cuando estás enfermo, acatarrado, o la voz no te sale porque estás con fiebre, pero quieres hacer el concierto por circunstancias que se escapan a todo razonamiento, porque lo lógico es que un enfermo no vaya al trabajo. Pero hay momentos en que la pasión por subirte a un escenario es tan grande… Tienes que saber que no tienes concierto en los tres días siguientes, porque esa inyección sólo sirve para una ocasión. Aparte, hay un truco que me recomendaba Bruce Dickinson, el cantante de Iron Maiden, que consistía en mezclar mitad de coñac, mitad de oporto y dos aspirinas. Eso es una bomba para el estómago, pero te salva un concierto. Yo no lo recomiendo a nadie.

Explica lo del pico de Dylan.
El médico que estaba de guardia en urgencias y que vino a ponerme la inyección era el mismo que se lo había hecho a Dylan cuatro meses antes. Yo quería hasta que usara la misma jeringuilla.

Pues no le das mucho descanso a tu voz. Prácticamente acabas de terminar la larguísima gira de Hellville de Luxe y ya presentas el nuevo disco, que implicará una nueva gira.
Sí, empezamos el 15 de abril. Hacemos una gira larga en Estados Unidos por clubes, 25 shows recorriendo el país de punta a punta. Es una oportunidad especial que nos ha salido. Vamos a tocar en algunos estados que no son habituales en los circuitos, digamos, latinos, sitios a los que no he ido nunca como Detroit o las dos Carolinas.

¿El disco se edita a la vez allí?
Se supone. De todas formas, ahora, a las compañías más les vale sacar los discos simultáneamente, porque si hay algún fan en Estados Unidos, va a tener un acceso inmediato al disco a través de Internet y le estás facilitando, casi obligando a que haga una descarga ilegal. 

¿Qué medidas crees que se deberían tomar contra la piratería?
Hay dos opciones: o se le hace frente desde los gobiernos, español y europeo, o desde luego va a haber muchas familias dentro de la industria cultural que sufran. Toda esa gente que aparece en los créditos de las películas. En los de los discos somos más parcos, pero también hay gente que trabaja ahí, la gente de las distribuidoras, de las ventas, de las compañías, la gente que está detrás de una sesión de fotos de libretos… Toda esta gente vive de que se hagan discos. Y son gente que están ahora como funambulistas, manteniendo el equilibrio como pueden. En cualquier otra disciplina o industria, pongamos los astilleros, todos los medios de comunicación, todos los seres humanos con alma y corazón en España entienden perfectamente que el Gobierno interceda ahí y vea cómo recoloca a esos trabajadores, cómo se ayuda a esas familias. Todo eso siempre nos ha parecido absolutamente normal. Por lo menos desde el pensamiento de izquierdas y desde el pensamiento solidario.

¿Y dónde quedan los derechos que esgrimen los internautas?

Creo que ya hay muchas fórmulas para que se valoren en su medida, y no se pisoteen los derechos obvios de libertad que ejerce Internet. Pienso en el streaming, en las responsabilidades de las telefonías, y pienso en muchas fórmulas que tiene el Gobierno para tomar cartas en el asunto sin que la gente se eche las manos a la cabeza.

Pero la gente se echa las manos a la cabeza.

No puedes decir que la música es cara, que los precios están desorbitados, es que tal y es que cual, me cago en la puta. El streaming te está poniendo unas facilidades para que escuches día a día toda la música que te dé la gana, tienes la versión Premium de Spotify, que te ahorra la publicidad, tienes la versión en la que no pagas nada… Es ridículo este discurso. También habría que dejar que las personas que entienden, las personas que saben y las personas cuyas vidas están involucradas en este asunto,  sean los que decidan qué es lo que hay que hacer. Ponerle un micro a cualquier atontao que pasa por la calle es una ridiculez y una falta de respeto.

Vayamos al disco. ¿Por qué ha tardado tanto en publicarse Las consecuencias? La fecha de lanzamiento se ha retrasado al menos dos veces.
Tiene mucho que ver con todo esto. Mi contrato es de hace cinco años, o seis. No es tan viejo en cuanto a la edad, pero sí que es viejo porque los tiempos han cambiado muy rápido. Hemos tenido una larga discusión, la compañía y yo, sobre si este disco debía salir con EMI o debía buscarme la vida por otro lado. Afortunadamente, hemos llegado a una decisión muy buena que es que, para mantener el contrato, podemos hacerlo con determinadas ayudas externas. Esas ayudas externas son que entra Estados Unidos y entra México. Pero la realidad es que el futuro pasa por contratos muy jodidos para los artistas, y hay algunos que están dispuestos a aceptarlos y algunos que somos más reticentes.

¿Ha sido un problema de dinero?
Para mí, hay una cosa que es muy importante: un nivel básico de calidad de grabación que deben tener mis discos. Puede venir otro y decir “no, pero si ahora un disco lo puedes grabar en un ordenador”. Sí, por supuesto que sí, y también puedes hacer música con un piano de juguete. Pero dependiendo de qué tipo de artista y qué tipo de música haces, necesitas una serie de condiciones de grabación, y la mía, la que me autoimpongo, es que mis discos tienen que sonar bien y tienen que estar grabados en un estudio de grabación. Hay una condición sine qua non en mi contrato y es que mis discos no son baratos. Pero no porque yo quiera invitar a todos a cocaína, sino porque me quiero gastar dinero y me lo gasto en que mi disco tenga una calidad sonora a la altura. Me niego a que los discos extranjeros suenen bien y que los españoles parezcan películas de Ozores.

Entiendo que la discusión con la compañía, entonces, era previa a la grabación del disco.
No. Porque yo pagué el disco. Pero bueno, es una discusión en la que el dinero, obviamente, es importante. Pero esto, si no me equivoco, y no quiero dar nombres, le está pasando a muchos artistas que llevan tiempo en discográficas multinacionales. Yo me imagino que, en los próximos años, todos más o menos encontraremos un equilibrio. O al final, supongo que me tendré que pagar yo mis discos y en lugar de que me pague el dinero que cuesta mi disco EMI, a lo mejor tengo que hablar con el Banco de Sabadell.

¿Te planteaste alguna alternativa semejante?
Sí, imagínate, ¡Banco Sabadell Records! [Se ríe]. Hay muchas opciones que ya se barajarán en el futuro cuando se tengan que barajar. Yo estoy muy a gusto con mi compañía, ten en cuenta que llevo 23 ó 24 años en ella. Ésta es una discusión que se ha planteado ahora, pero ha habido otras muchas de diferente índole, y también me han echado la bronca a mí muchas veces. Es como una relación marital. Hay pros y contras, pero tenemos muchos hijos juntos y siempre pensamos en su bien.

Tras la polémica alrededor de tu disco anterior, ¿te cuesta afrontar la promoción?
Llevo desde 2005, desde que tuve que interrumpir la gira de El viaje a ninguna parte abruptamente y se publicaron tantas cosas feas…

Cuando abandonaste el escenario y la gira en Zuera.
Sí. Lo de Zuera. A partir de ahí empecé a hacer muy pocas entrevistas. Cada vez le encuentras menos sentido. Y eso creo que me hubiera pasado igual aunque hubiera tenido la suerte de que la prensa, unánimemente, hubiera hablado maravillas de mí. Creo que, al final, he tenido la fortuna de que ha habido gente que ha hablado mal y bien de mí a lo largo de toda mi carrera. De alguna forma, eso me ha hecho tener los pies en el suelo y concentrarme en lo que me tengo que concentrar, que es en hacer canciones y hacer giras. Estoy convencido de que es lo único que importa. La parte de la promoción es la más falsa y mentirosa de todo este negocio, porque es la parte que te hace pensar en la dirección equivocada, que es celebridad, éxito, promoción, fama. Yo estoy hablando de emociones en mis canciones. Ojalá haya alguien ahí que reciba parte de todo eso. Todo lo demás es vanidad.

¿Temes que, con este disco, reaparezcan las mismas polémicas que con el anterior?
Estoy seguro de que hay gente que tiene ganas de mirar la paja en el ojo ajeno. No sé por qué pero en este país hay determinada gente de la prensa que me tiene un poco de manía. Sinceramente, no entiendo por qué, porque no hay nada más fácil que no escuchar al músico que no te gusta. Pero que cada uno haga lo que quiera. Yo me siento muy tranquilo al saber que estoy haciendo algo que alegra la vida a algunas personas, y que les hace sentir bien y que les hace ir a conciertos y pasar una buena tarde.

Te lo digo porque quien quiera buscar, encontrará en Las consecuencias alguna frase entresacada de algún que otro libro.
Creo que ya dije todo lo que tenía que decir al respecto y puse un ejemplo muy claro en el que imagino que nadie ha querido ahondar. Hay un libro maravilloso, y me parece raro que no lo haya comprado ningún periodista, sobre las letras de Dylan. Ese libro habla de todos los lugares de donde ha sacado frases Dylan, las películas, poemas de Walt Whitman hasta la Biblia. ¿Le quita eso valor a Bob Dylan? A lo mejor alguno piensa que sí. Pero no quitemos el valor del compositor de una canción. Es ridículo.

Cerremos capítulo. El título de tu nuevo disco es Las consecuencias. ¿Las consecuencias de qué?
Me gustaba el título porque me parece que estoy en un cierre de ciclo. Y me parece que llegar a estas consecuencias sonoras que es este álbum no nace de la nada, viene de todo lo hecho anteriormente. Quizá lo considero como una conclusión de mi último ciclo, el de El tiempo de las cerezas, Hellville de Luxe y éste. El cierre de una etapa que espero que sirva para abrir un nuevo mundo musical con algo que no haya hecho hasta ahora. Me gustaría que el próximo álbum fuera sorprendente al menos para mí. Y renovador. Las consecuencias es un disco muy importante para mí que quizá debería haber hecho antes, pero creo que no hubiera sido capaz si no paso antes por todos los pasos anteriores.

Dice Nacho Vegas en la hoja promocional que este disco es tu Blood On The Tracks. ¿Estás de acuerdo?
Sí. No por la categoría musical, evidentemente, no me voy a comparar con Bob Dylan. Pero sí creo que es un disco en el que hay sangre en las pistas.

Pero en el caso de Dylan reflejaban una sangre real anterior. ¿Es también tu caso?
Pienso que, siendo el disco más duro que he grabado, es quizá el menos confesional y el menos autobiográfico. Pero no por eso hay menos de mi sangre. Creo que hay un equilibrio bastante interesante entre lo personal y lo ficticio.

Con Frente a frente, es la primera vez que lanzas una versión como single.

Me gustaría, en un momento, cercano, hacer un disco de versiones. Hay un pulso en mí por sentirme simplemente intérprete, sin componer. Creo que puedo ser mucho mejor cantante de lo que he podido expresar hasta ahora.

¿Por qué elegiste esa canción?

Me encanta. Me encanta Manuel Alejandro y me encanta Jeanette, sobre todo los discos de los 70, la primera época con Picnic. Me gusta mucho su forma de cantar. Son canciones que transmiten una tristeza infinita, y me parecía que dentro del álbum funcionaba bien, parecía que pertenecía a ese grupo de canciones.

Y ¿por qué elegiste a Miren Iza, de Tulsa, para cantarla contigo?
Leyendo la letra de Frente a frente me pareció obvio que era un dueto, y nadie la había hecho así. Siempre me gustó la idea de contraponer mi voz con una de estas voces tan dulces, hermosas y frágiles. Miren tiene una voz maravillosa, y creo que tiene un gran talento como escritora de canciones, y eso se va a ir viendo.

En el disco hay una canción, Es hora de hablar…
Joder.

¿Joder qué?
Es muy especial para mí. Es una de esas canciones sin estribillo, con texto muy largo, en la que realmente lo único que importa son las palabras y el trasfondo musical, que te lleva con la emoción de la letra. Creo que tiene una de las frases más importantes del disco: “Quiero hacer muchas cosas por ti, las más posibles”. En un disco oscuro, en el que me adentro en mis mundos abisales, de repente encuentro algo a lo que siempre me puedo agarrar, en lo que puedo confiar, que me puede hacer levantarme con alegría, y es que hay una persona por la que quiero hacer muchas cosas. Encuentro que quizá son los demás, las personas más cercanas, las más queridas, las que me dan la fuerza, que no la tengo que buscar en mí, que la puedo buscar en ellos.

¿Hablas de alguien en concreto? ¿De tu pareja?
Claro que sí. Las más querida, la más amada.

Imagino que Es hora de hablar es de las canciones confesionales del disco.
Habla de muchas cosas. Es una de esas canciones en las que parece que hablas de una relación y al final estás hablando de todo lo que piensas respecto a casi todo en la vida. Y en esta canción hay muchas frases que se alejan totalmente de lo personal para hablar de lo social. Incluso hay una reflexión sobre la fama y el éxito. Es una canción amplia, como Anidando liendres, que empieza hablando de una cosa y acabo hablando de Bush.

Son de esas canciones de autoafirmación, de una manera de estar en el mundo, como en Hellville de Luxe era Hay muy poca gente o en El viaje a ninguna parte era El aragonés errante.
El aragonés errante es una canción que quiero recuperar, la he dejado aparcada demasiado tiempo. A mí me gusta mucho ese tipo de canción en las que hablo de muchas cosas que tienen algo de filosofía mundana, en el que es tan importante un plato de comida como lo que puedas decir con respecto a tu visión de la sociedad en ese momento. No sé cómo se debería llamar ese tipo de canción, quizá verborreica.

La frase esa de la que hablabas sobre la fama aparecía en la gira de reunión de Héroes del Silencio en unas pantallas mientras interpretabais La carta. ¿Por qué?

Esta canción ya estaba compuesta entonces. El técnico de luces me pidió que le pasara un texto ajeno para que apareciera en las pantallas durante la interpretación de La carta, y le pasé la letra de Es hora de hablar. Él seleccionó una parte, pero yo no sabía que era ésa hasta ahora, ya que yo no lo veía. 

La canción que cierra el disco, Nunca se convence del todo a nadie de nada, se la cediste a Niños del Brasil en 2008. ¿Por qué has decidido recuperarla para ti?

Normalmente, cuando pasas una canción a alguien, siempre piensas que debería quedar tu versión de las cosas. A mí me cuesta mucho, cuando mando una canción a alguien –que tampoco es una cosa que haya pasado mucho–, siempre me quedo con la rabia de querer mostrar mi versión. Pienso que el mejor intérprete de mis canciones soy yo mismo.

En De todo el mundo, la frase “Soy vagabundo, siempre de paso, de aquí y de allá, de todo el mundo” remite al que sigue siendo tu proto-tema, el ir errando por la vida. Así es desde los tiempos de El extranjero, todo El viaje a ninguna parte… Pero parecía que con Hellville lo habías abandonado, que te habías asentado, y así se podía interpretar del hecho de que titularas el disco con el nombre de tu casa.

Efectivamente. A lo mejor me paso de repetirlo. Lo que pasa es que una de las cosas que más me apasionan de mi vida, y afortunadamente mi profesión lo favorece, es viajar y moverme. Yo soy muy poco casero y cada poco tiempo que paso en un lugar me entra el hormigueo y me tengo que ir. Tengo que conocer otro lugar. Siempre me preguntan: “¿Cuándo vuelves a Madrid?”. Y yo estoy siempre yendo. Yo no vuelvo a Madrid, yo voy a Madrid. No vuelvo a España, yo voy a España. No vuelvo a México, yo voy a México porque es una parada más dentro del viaje, que considero un viaje constante, y en algún momento el final del viaje es un hospital con la fiebre amarilla y la malaria en el África negra. Ése será el final de todo. Cuando me muera me moriré ahí, con el Saracof, en medio de la selva, de fiebre amarilla.

No eres de ninguna parte, pero en algún lugar estarás empadronado.

¿Empadronado? No tengo ni puta idea.

En algún lugar estarás censado para votar.
No voto. Puede que esté todavía empadronado en Zaragoza, pero no lo sé.

Vale. Entonces ¿de qué comunidad tienes la tarjeta sanitaria?
De la andaluza.

Es algo.
Pero tengo un seguro médico de esos de cobertura mundial, para que me puedan sanar también en un hospital del Congo.

¿Cuáles son las cosas que tú llamas tu casa?
Llevo años pensando que en mi casa del Puerto de Santa María me quiero poner en mi habitación un mini bar, porque lo echo de menos. Echo de menos también el servicio de habitaciones. Me gusta el mundo del hotel, y el de la pensión y el albergue. Mi casa es como dice la canción: donde dejo mi sombrero. Me gusta esa frase –porque además me gusta llevar sombrero–, o la de “mi patria son mis calzoncillos”. “Hoy es un buen día para morir” es otra de las que tengo en mente, quiero estar preparado para morirme en cualquier momento e ir ligero de equipaje. Todo es parte del mismo espíritu.

En Ella me dijo que no hablas de “cosas que hacer para vivir y no perder la cabeza”. ¿Cuándo has estado más cerca de perder la cabeza?

Muchas veces.

¿La última?

Anteayer.

¿Por qué?
Supongo que, como la mayoría de los que nos dedicamos a la creación, por ser una persona inestable. Al final tienes que buscar dos o tres cositas a las que asirte, mis cuatro patas de la mesa. Cualquier cosa que te haga mantener el equilibrio y no caer.

¿Cuáles son tus cuatro patas de la mesa?

Buf…

Digámoslo de otra manera: dejas El Puerto de Santa María y te marchas a Los Ángeles. ¿Cuáles son las cosas que necesitas allí?
Me gusta el mar, tener una guitarra, un piano, y lo demás ya está. Bueno, que me acompañe la persona adecuada, eso es quizá lo único importante, porque la guitarra y el piano te los puedes comprar allí. La persona adecuada, sí. Eso es lo único que importa.

Bunbury, un filósofo de sobremesa


El cantautor español es uno de los artistas más respetados del rock iberoamericano. En entrevista habla de en qué momento de su carrera está, de sus temores y de lo que representa su nuevo álbum, El Gran Rex.
Cuando llegue el momento del retiro, a Enrique Bunbury le gustaría ser recordado como “un gran cocinero y filósofo de sombremesa”. Hoy sueña con “nadar en el Mar Rojo, viajar a Alaska, Mali o Senegal”, y confiesa que su búsqueda artística tiene el destino de la blue note que exprese la música que hace eco en su cabeza.

El cantautor reconoce vivir su mejor momento artístico y, negándose a verse como un héroe musical, platica con EL UNIVERSAL de la grabación de El Gran Rex, un trabajo en el que resucita su obra, y de varios temas sin pretensión alguna más que compartirse.

¿Le gustó el documental ´Bunbury: Porque las cosas cambian´?
Este documental es un recorrido por el trabajo realizado en los últimos 25 años. Verlo supuso para mí una montaña rusa emocional. Me enfrenté a lo que ha dado de sí el tiempo. ¿Podría haber hecho más? ¿Podría haberlo hecho mejor? Eso fue lo que se me pasó por la cabeza. ¿Habrá alguien ahí, que muestre interés por un documental de estas características? Ya sabes, cuando mostramos los álbumes de fotos de las vacaciones familiares, siempre nos queda la sensación de haber aburrido a nuestros amigos con cosas que sólo nos interesan y nos emocionan a nosotros mismos.

¿Lo que muestra el filme es la mejor cara del roquero y la persona que usted es?
No creo. De hecho tengo cara de recién levantado. El director del documental no tuvo compasión y, mi parte de entrevista, la realizó a primera hora de la mañana, después de haberme invitado a unos tragos muy extraños que había traído de un viaje que acababa de realizar a Mongolia… algo con leche de yak o de ñú, mezclado con unas setas que se utilizaban para rituales sanadores o así. Quería sacarme la verdad y sólo la verdad. Pero bueno, mi cara es la mejor que pude adquirir esa mañana.

¿Cómo se percibe Enrique Bunbury en la escena actual del rock en español?
El rock español actual está en un estado inmejorable. Hay bandas jóvenes nuevas haciendo música de gran calidad. Vetusta Morla, Love of Lesbian, Alis, Los Amigos Imaginarios, La Sonrisa de Julia, 69 Revoluciones, María Rodés, Pony Bravo, Rafael Berrio, Rulo y la Contrabanda, Standstill, Triángulo de Amor Bizarro, Tulsa,… Sólo espero que les dejemos crecer y que les otorguemos el tiempo necesario para que nos entreguen carreras sólidas y duraderas.

¿Cómo le gustaría ser recordado cuando llegue el momento de despedirse?
Me gustaría que se me recordara como gran cocinero y filósofo de sobremesa. Creo que es en esa parcela profesional donde he dado lo mejor de mí.

¿Enrique tiene temores? ¿Cuáles son?
Como nos pasa a casi todos, entre mis mayores temores figura morir sin cumplir el trabajo que vine a realizar. El tiempo pasa muy deprisa y me da la sensación de que todavía no he empezado.

¿Qué sueños lo motivan ahora?
Me encanta viajar, bucear y la música. Y, todos mis sueños tienen que ver con alguna de estas parcelas. Viajar a Malí, Senegal, Alaska… Bucear en el Mar Rojo… Hacer un disco parecido a la música que suena en mi cabeza… Esos son mis sueños recurrentes. Aunque también sueño a veces que puedo volar y me caigo al chocarme contra el ala de un avión.

¿Cuáles son las búsquedas personales y artísticas de Enrique Bunbury hoy día?
Las búsquedas de hoy siguen siendo acertar en la blue note; en la palabra exacta que defina un sentimiento particular que refleje mejor lo universal; en la interpretación sutil que convenza al oyente sensible…

¿Cree que vive su mejor momento artístico?

Creo que Las Consecuencias es uno de mis mejores álbumes, sin duda. También creo que los dos discos en los que estoy trabajando actualmente pueden ser una sorpresa, espero que grata.

Los críticos dicen que Bunbury es un héroe del rock por su exitosa carrera después de ser vocalista de una agrupación reconocida. ¿Así se concibe?
La visión que tengo del trabajo que realizo es mucho más modesta. Creo en lo artesanal del escritor de canciones. Es un trabajo parecido al ceramista o al carpintero. Necesita paciencia, tiempo y dedicación. Aspirar a más sería conocer muy poco el oficio al que he dedicado tanto tiempo de mi vida.

¿Qué le deja, artística y personalmente, lanzar un CD de un concierto en vivo?
La grabación de Gran Rex es el resultado de tres años de trabajo... por España y América... Durante este tiempo hemos perfilado nuevos arreglos a canciones del pasado inmediato y del más lejano... Subir a un escenario, para mí, no es una simple ejecución fiel del trabajo realizado en el estudio. Salir de gira supone un trabajo extra en la interpretación musical, que revitaliza, renueva y recrea las canciones, dándoles nueva vida y, en algunos casos, hasta resucitándolas.

Enrique Bunbury Q & A: Rock en Español Icono encuentra su musa en el nuevo álbum, Parcelas Información

Enrique Bunbury, la leyenda del rock español de la voz cantada inmediatamente reconocible y teatrales en el escenario persona, es sólo otro chico en jeans negros desteñidos que se sientan en una concurrida cafetería West Hollywood en una reciente mañana de lunes a viernes.Bunbury admite sentirse un poco nervioso por su primera entrevista para hablar de la liberación de 29 de octubre de su doble álbum, "Palosanto" (OCESA / Warner Latina), que escribió y grabó en Los Ángeles, su hogar actual.
"Lo que quería hacer era contar una historia de los cambios en la sociedad que he visto en los últimos años", dice la mujer de 46 años de edad, el ex Héroes del Silencio vocalista, hablando español tranquilo que desmiente su característico vibrato.
El nómada describe a sí mismo está programado para recorrer América Latina, España y Estados Unidos a lo largo de 2014.

"Palo Santo", el título de su nuevo álbum, tiene connotaciones místicas como el nombre del árbol sudamericano cuyo "palo santo" que se dice que tienen propiedades curativas. Usted ha bromeado en su sitio web que vas a tener que inventar una razón para el título del álbum para periodistas inquisitivos, como si fuera "la madera mis guitarras o los bates de béisbol que uso para destruir las cajas que tratar de poner a mí en son hechos de ".Bueno, tienes razón, quiero saber: ¿Por qué? "Palosanto"
Tiene una gran cantidad de significados, voy a decirte una. Empecé a escribir las canciones para este disco más o menos al mismo tiempo que me vine a vivir a Los Ángeles, en 2010. Cuando fui a poner un nombre en el disco duro para el álbum, me acordé de un amigo de Andalucía, que hizo un tanto extraña, errónea traducción al español de la palabra Hollywood - lo tradujo como palo santo. Así que he titulado el disco duro "Palosanto". 
Más tarde, yo estaba de gira por los EE.UU. cuando la policía llamó a que alguien había entrado en mi casa y tomado el disco duro, en el que tuve la mayoría de las canciones del disco. Había alrededor de 30 canciones, y yo no tenía una copia de seguridad. Eso fue en 2011 y he tenido que volver atrás y volver a escribir el álbum.
El primer sencillo, "Despierta" ha sido puesto en libertad, con un vídeo dirigido Alexis Morante distópico en el que estás cantando en un paisaje desértico de los barcos abandonados.
Creo que "Despierta" es una canción que puede ver desde un punto de vista personal y un punto de vista social. Lo que yo quería hacer [el álbum] era contar una historia de los cambios en la sociedad que he visto en los últimos años, y la posibilidad de cambio que ha surgido de diferentes países y comunidades. Las protestas, la gente va a la calle y frente a un sistema que parece estar desgastado. 
"Despierta", que es la primera pista del disco, se muestra optimista de que la gente se está levantando. A continuación, el disco pasa al cinismo y el sarcasmo que convierte a todo el pueblo de esperanza en objetivos para la crítica y el ridículo. A continuación, una parte del registro pregunta si la única forma de revolución es a través del derramamiento de sangre.El segundo disco es la parte más introspectiva, se pregunta si los cambios en la vida no son realmente mucho más pequeño, si se pueden reducir a la familia, la pareja, el barrio. Y, por último, se pregunta si la revolución no es más que un ejercicio espiritual. Esa es básicamente la historia del álbum.
"Palosanto" es literalmente épica. ¿Cuál fue su proceso de escritura como?
Para este disco me encerré en un cuartito muy temprano cada mañana.Partí desde el método de composición habitual de un músico de rock que busca a la noche - se podría decir que el amanecer es mi nueva noche. He trabajado de una manera muy rigurosa, casi con las horas de oficina. Me di a la rutina de trabajar y escribir y componer canciones todos los días, obviamente, aceptar que si uno trabaja todos los días, no todo lo que hagas va a ser bueno. Yo solía trabajar siempre de manera más caótica. Una gran cantidad de veces que me estaba esperando a la musa. Esta vez me la buscó.
Se grabó el álbum en Los Angeles, en Phantom Vox de Draco Rosa y los estudios Westlake, y que ha estado viviendo aquí desde hace varios años. ¿Por qué Los Angeles?
Siempre he vivido un poco como un nómada, moviéndose de un lugar a otro. He vivido en diferentes lugares de España, también viví en La Habana por un tiempo. Para viajar y conocer otras culturas me ha ayudado a separarme de las formas establecidas de pensamiento. Vivimos con una serie de mentiras culturales que hemos aprendido que nos hacen pensar que las cosas son de cierta manera. Viajar ayuda a perder de esa manera de pensar que usted ha aprendido de su propia cultura. 
Cuando decidí venir a Los Angeles para vivir, era como continuar ese viaje constante. Recuerdo, incluso, lanzar una moneda para decidir si venir aquí o Nueva York. Ahora estoy enamorado de esta ciudad, pero para mí es sólo otro lugar donde estoy temporalmente.
Tienes una voz tan distintiva, probablemente el más reconocible de inmediato en el rock en español. Cuando usted está comenzando en la década de 1980, ¿ha propuesto crear una voz y su personalidad por sí mismo?
Yo tenía dos ídolos que he tratado de imitar, David Bowie y Elvis Presley. Nadie nace de la nada. Nosotros no inventamos el rock and roll. Pero generacionalmente, hemos expresado las cosas de manera diferente.
¿Cómo ves el estado del rock en español hoy?
Rock en Español fue una etiqueta que funcionó muy bien en un tiempo, pero no es un nombre que describe lo que está sucediendo ahora en América Latina.
¿Qué hay de Alternative Latin?
Esa es la nueva etiqueta. De alguna manera "rock en español" se ha convertido en algo del pasado, y estamos tres o cuatro o cinco artistas que todavía tienen muchos seguidores. Creo que es lógico. Los cambios públicas, y hay algunos artistas que son capaces de mantener su relevancia, y otros artistas que simplemente no se conectan con una nueva generación. Hay pocos artistas que pueden hacer esa conexión con las diferentes generaciones.
Y usted es uno de esos artistas
que no puedo quejarme.


Fuente: billboard.com